DESARROLLO LIBINIDAL Y ORGANIZACIONES SEXUALES.
En la 21ª conferencia Freud reitera que la sexualidad no se reduce únicamente a la genitalidad o reproducción. En cuanto a la perversión menciona que en su época no la admitían no por ser algo abominable, sino porque todos en el fondo lo querían hacer. En este punto, estoy de acuerdo con él; lo que más decimos odiar o repugnar es lo que más deseamos, queremos gozar con esas perversiones.
Las prácticas perversas, generalmente culminan, menciona Freud, en el orgasmo, aunque esto es consecuencia de la edad, pues es difícil que un niño llegue a este. Aunque hay contraposición en las prácticas perversas con las normales; también en éstas últimas se encuentran rasgos perversos, como por ejemplo besar, éste consiste en un acto perverso en la medida en que no se unen los genitales. También; el tocar, morder y mirar el objeto, produce un goce sexual, esto procuce excitación que no es sentida por los genitales sino por otra zona del cuerpo.
Las perversiones dejarán de serlo a medida que sean integradas en la producción del acto sexual que lo refuezan, por ejemplo, el precalentamiento. Esto significa que la perversión y la sexulidad normal no están tan lejos una de la otra. Estoy de acuerdo con Freud, sólo es necesario dar un vistazo a nuestra época, para así decidir que es en realidad perversión, pues para mí, los homosexuales y fetichistas no están incluídos en este grupo.
En la perversión plena la meta no es el coíto en sí, pues los perversos se satisfacen en su perversión (los voyeristas se satisfecen con el simple hecho de mirar). En la perversión prima un pulsión parcial dominante (voyerista - pulsión escópica). En fin, la única diferencia entre la perversión y la sexualidad normal son las pulsiones parciales dominantes y la supuesta meta.
En la sexualidad infantil, no es tan organizado, pues las pulsiones parciales persiguen la obtención de placer. Sin embargo, la sexulidad perversa y la normal han nacido de lo infantil. Para Freud, de igual manera, así no se acepte que el niño siente placer con el chupeteo y con su excreción, a eso de los 3 años, comienzan a excitarse los órganos genitales y llega consigo un época de masturbación, es decir, satisfacción genital, elección de objeto, ternura hacia otros, predilección de sexo y también los celos. Todas estas son muestras, de que los niños sienten deseos sexuales. Posteriormente, entre los 6 y 8 años, inicia un período de latencia, en donde hay una detención o retroceso con el desarrollo sexual; esto por un período de amnesia. Freud piensa que, los comienzos en la vida sexual contenidos en el niño proporcionaron ese olvido, por lo tanto sería un resultado de la represión. En éste período de latencia, no se sitúan principalmente las pulsiones parciales genitales, sino las sádicas y las anales. En la pulsión sexual tienen desde el princio un objeto y lo retienen, como la pulsión del apoderamiento (sadismo) y luego se resignan o se ponen en otro objeto cuando se desliga del primer objeto, la madre, (Complejo de Edipo - asesinar al padre para quedarse con la madre). El ser humano, tiene la tarea de separarse de sus padres, es decir, quitar de la madre sus deseos libidinales y emplearlos en la elección de un objeto de amor ajeno, real y conciliarse con el padre. Los neuróticos no alcanzan esta solución, el hijo permanece toda la vida sometido al papá y no transfiere su líbido a otro objeto, lo mismo sucede con la hija. Por ello, el complejo de Edipo es considerado como el núcleo de la neurosis.
Las prácticas perversas, generalmente culminan, menciona Freud, en el orgasmo, aunque esto es consecuencia de la edad, pues es difícil que un niño llegue a este. Aunque hay contraposición en las prácticas perversas con las normales; también en éstas últimas se encuentran rasgos perversos, como por ejemplo besar, éste consiste en un acto perverso en la medida en que no se unen los genitales. También; el tocar, morder y mirar el objeto, produce un goce sexual, esto procuce excitación que no es sentida por los genitales sino por otra zona del cuerpo.
Las perversiones dejarán de serlo a medida que sean integradas en la producción del acto sexual que lo refuezan, por ejemplo, el precalentamiento. Esto significa que la perversión y la sexulidad normal no están tan lejos una de la otra. Estoy de acuerdo con Freud, sólo es necesario dar un vistazo a nuestra época, para así decidir que es en realidad perversión, pues para mí, los homosexuales y fetichistas no están incluídos en este grupo.
En la perversión plena la meta no es el coíto en sí, pues los perversos se satisfacen en su perversión (los voyeristas se satisfecen con el simple hecho de mirar). En la perversión prima un pulsión parcial dominante (voyerista - pulsión escópica). En fin, la única diferencia entre la perversión y la sexualidad normal son las pulsiones parciales dominantes y la supuesta meta.
En la sexualidad infantil, no es tan organizado, pues las pulsiones parciales persiguen la obtención de placer. Sin embargo, la sexulidad perversa y la normal han nacido de lo infantil. Para Freud, de igual manera, así no se acepte que el niño siente placer con el chupeteo y con su excreción, a eso de los 3 años, comienzan a excitarse los órganos genitales y llega consigo un época de masturbación, es decir, satisfacción genital, elección de objeto, ternura hacia otros, predilección de sexo y también los celos. Todas estas son muestras, de que los niños sienten deseos sexuales. Posteriormente, entre los 6 y 8 años, inicia un período de latencia, en donde hay una detención o retroceso con el desarrollo sexual; esto por un período de amnesia. Freud piensa que, los comienzos en la vida sexual contenidos en el niño proporcionaron ese olvido, por lo tanto sería un resultado de la represión. En éste período de latencia, no se sitúan principalmente las pulsiones parciales genitales, sino las sádicas y las anales. En la pulsión sexual tienen desde el princio un objeto y lo retienen, como la pulsión del apoderamiento (sadismo) y luego se resignan o se ponen en otro objeto cuando se desliga del primer objeto, la madre, (Complejo de Edipo - asesinar al padre para quedarse con la madre). El ser humano, tiene la tarea de separarse de sus padres, es decir, quitar de la madre sus deseos libidinales y emplearlos en la elección de un objeto de amor ajeno, real y conciliarse con el padre. Los neuróticos no alcanzan esta solución, el hijo permanece toda la vida sometido al papá y no transfiere su líbido a otro objeto, lo mismo sucede con la hija. Por ello, el complejo de Edipo es considerado como el núcleo de la neurosis.
Compeler
Obligar a uno, con fuerza o por autoridad, a que haga una cosa.
Disenso
Conformidad de las partes en disolver o dejar sin efecto el contrato u obligación entre ellas existente.
Aserto
Afirmación de la certeza de algo.
Interdecir
Prohibir.
Elucidación
Aclaración, explicación.

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