HAY GOCES Y GOCES
Se menciona que el placer se vincula con la reducción de una tensión, el placer no es forzado.
Jacques Lacan mencina que hay goce en el nivel donde comienza a surgir el dolor. El goce es descrito desde el cómo se lo percibe y se experimenta en el cuerpo, por ellos es imposible no gozar; pues siempre va a ver una tensión, un dolor; el goce es un sentir que gasta. El goce en ocasiones sería, en sí mismo, dolor y sufrimiento, nuestro cuerpo está hecho para gozar de sí miso.
Antes se pensaba que la causa del goce era el objeto perdido y había una cosa diferente al deseo que causaba tal goce; éste algo, sería el significante. Pues nuestro cuerpo está dominado por ellos y la disposición de estos significantes nos permiter saber qué hacer cuando nos disponemos a ejercer el goce; y por él, también sabemos cuándo darle fin al mismo. El significante puede ser otra persona; paraja, amigo, etc.
El goce es pues, fundamentalmente goce fálico.
En cuanto al goce del otro, se menciona que no se puede saber de éste, el goce pertenece a uno mismo, es del propio cuerpo. Se habla en cuanto a los neuróticos, que tienden a pensar, que mientras no gozan, el otro sí goza. El psicótico se siente gozado por el otro; voces, alusinaciones, y responde de una manera delirante. El goce del otro, es en realidad, "del otro que no hay" y se vincula con el hecho de no saber si el otro está gozando. En la mujer histérica, Lacan menciona, que el goce no va más allá de su clítoris. En una mujer común todo su cuerpo se puede convertir en goce, algo no transmitido, ni dicho en palabras. En el hombre el goce, como es principalmente fálico, obstaculiza, al que se pueda sentir en el resto del cuerpo. Sin embargo, éste no se puede limitar sólo al pene, para que así la mujer tenga acceso a su propio goce.
Inafable
Jacques Lacan mencina que hay goce en el nivel donde comienza a surgir el dolor. El goce es descrito desde el cómo se lo percibe y se experimenta en el cuerpo, por ellos es imposible no gozar; pues siempre va a ver una tensión, un dolor; el goce es un sentir que gasta. El goce en ocasiones sería, en sí mismo, dolor y sufrimiento, nuestro cuerpo está hecho para gozar de sí miso.
Antes se pensaba que la causa del goce era el objeto perdido y había una cosa diferente al deseo que causaba tal goce; éste algo, sería el significante. Pues nuestro cuerpo está dominado por ellos y la disposición de estos significantes nos permiter saber qué hacer cuando nos disponemos a ejercer el goce; y por él, también sabemos cuándo darle fin al mismo. El significante puede ser otra persona; paraja, amigo, etc.
El goce es pues, fundamentalmente goce fálico.
En cuanto al goce del otro, se menciona que no se puede saber de éste, el goce pertenece a uno mismo, es del propio cuerpo. Se habla en cuanto a los neuróticos, que tienden a pensar, que mientras no gozan, el otro sí goza. El psicótico se siente gozado por el otro; voces, alusinaciones, y responde de una manera delirante. El goce del otro, es en realidad, "del otro que no hay" y se vincula con el hecho de no saber si el otro está gozando. En la mujer histérica, Lacan menciona, que el goce no va más allá de su clítoris. En una mujer común todo su cuerpo se puede convertir en goce, algo no transmitido, ni dicho en palabras. En el hombre el goce, como es principalmente fálico, obstaculiza, al que se pueda sentir en el resto del cuerpo. Sin embargo, éste no se puede limitar sólo al pene, para que así la mujer tenga acceso a su propio goce.
Que con palabras no se puede explicar.

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